viernes, 30 de diciembre de 2016

MARTINETE COMÚN (Nycticorax nycticorax):

El martinete común (Nycticorax nycticorax) es una especie de ave que pertenece al orden Ciconiiformes y a la familia Ardeidae, cuenta con una longitud de entre 58 a 65 cm y una envergadura que oscila entre los 90 y 100 cm.

El martinete común es una ardeido de tamaño medio, provisto de un corto cuello y un reducido pero fornido pico, de color negro. Su esplendente plumaje facilita su identificación, en los ejemplares adultos no se aprecia el dimorfismo sexual en cuanto al plumaje se refiere.

El plumaje de adulto es de color gris primordialmente, el píleo y el manto adquiere un colorido negruzco, sus patas son marcadamente amarillas, en cuanto al plumaje de los juveniles es muy parecido al del avetoro común (Botaurus stellaris), con tonalidades marrones, pardos y grisáceos que le permite mimetizarse con la vegetación palustre, a diferencia del avetoro el martinete juvenil es menos marmóreo y su plumaje dispone de grandes manchas en forma de gotas o motas en las cobertoras alares y en el dorso, de color blanco.

El primer plumaje estival, es muy parecido al plumaje de los martinetes adultos, pero con menos contraste y con un marcado pecho rayado longitudinalmente, el ojo es de color amarillo algo sórdido, al igual que el pico y las patas. Como otras muchas especies, los juveniles disponen de diferentes plumajes de transición que van mudando hasta conseguir el plumaje de adulto.

Los jóvenes durante su primer invierno muestran gradaciones de pardos ocres con un destacado moteado blanco que van perdiendo gradualmente, durante su segundo invierno son como los adultos pero con el píleo y dorso pardo grisáceo no negros.

Los ejemplares adultos presentan un plumaje de color blando principalmente, apareciendo tonalidades de blanco grisáceo en la zona del cuello, en el capirote, dorso y parte de las alas las plumas adquieren una pigmentación negra azabache con ciertos matices irisados.

Cuando los martinetes adquieren la madurez sexual, en la época nupcial les brotan dos o tres plumas cefálicas blancas que pueden llegar a medir hasta 24 cm de longitud, junto con este claro distintivo se aprecian con mayor intensidad las irisaciones del plumaje.

En cuanto a los ojos, el martinete común muestra un atractivo iris de color rojo coral, apreciable incluso desde cierta distancia.

Su vuelo es flemático y a la vez elegante, su aspecto achaparrado está marcado por sus cortas y redondeadas alas, en vuelo podemos atisbar una silueta compacta con popa corta, pies no muy visibles, cuerpo ligeramente levantado, pico caído y dando yertos aleteos.

Es frecuente escuchar su característico canto mientras vuela emitiendo un uaarj o un uorc, semejante a un graznido ronco, como los que emiten los cuervos, lo que da origen a su nombre científico (Nycticorax, es decir, cuervo nocturno).





Durante gran parte del día se esconde entre la densa vegetación de ribera, es un ave más fácil de observar al alba o al atardecer, no es estrictamente nocturno, por lo que no son raros los avistamientos diurnos, aunque se puede decir que sus hábitos ciertamente son crepusculares y nocturnos.

Los martinetes comunes, crían de forma colonial, frecuentemente en marjales, estanques, lagos y orillas fluviales, realizando los nidos a base de palos, en los árboles y carrizos, siendo los ecosistemas acuáticos los que constituyen sus hábitats ideales, prefiriendo el agua dulce a la salada, aunque puede adaptarse a ciertas condiciones de salobridad.

Por ello frecuentemente veremos al martinete común muy ligado a las riberas de agua dulce y humedales interiores, embalses, graveras y canales todos ellos deben reunir como requisito fundamental disponer de una fecunda vegetación tanto palustre como arbórea.

Es un ave estival, desde el mes de marzo hasta el octubre la podemos observar en la Península Iberia, inverna en África y esporádicamente al Sur de la Península Ibérica.

Su alimentación se basa en peces, cangrejos de río, culebras, ratas de agua, ranas e insectos, los cuales caza al acecho, manteniéndose inmóvil esperando a que una presa se ponga a su alcance, para en el momento justo atraparla con el pico mediante un rápido movimiento de cuello.

El martinete común se reproduce formando colonias, habitualmente se mezcla con otras garzas, como las garcetas, garcillas bueyeras, garzas reales, etc…, formando fragorosas concentraciones de aves.

Los nidos los instalan en los árboles, arbustos o entre la vegetación palustre, son construidos a base de ramas y tallos, formado plataformas que miden entre 30 y 45 cm de diámetro, por 20 o 30 cm de altura, la hembra es quien coloca y da forma al material que aporta el macho.

La puesta se da entre los meses de mayo hasta principios de julio, el número de huevos varía de entre uno hasta ocho, siendo lo más habitual la puesta que consta de tres a cinco huevos, los cuales son de color azul verdoso macilento.

La incubación dura entre 21 o 22 días y tanto el macho como la hembra se turnan para incubar los huevos, siendo la hembra la que más tiempo dedica a dicha tarea.

Las crías son alimentadas tanto por la madre como por el padre, su precocidad se demuestra al ser capaces de abandonar el nido de forma fugaz con tan solo 10 días de vida, a los 20 días de romper el cascaron ya empiezas a escudriñar por las ramas cercanas al nido. La gran gazuza que presentan los pollos, les permite estar completamente desarrolladas a los 40-50 días de vida.

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